A veces, lo que pudiera parecer una rareza, algo impuro, no es sino una belleza diferente, que no sabemos aceptar. Al menos no por el momento.

viernes, 19 de julio de 2013

"Mi única regla es que lo nuevo siempre es mejor" - Barney.

Supongo que lo nuevo, por el mero hecho de ser nuevo, siempre nos parece mejor. Más misterioso, más interesante. Lo percibes con más ilusión, mirando con curiosidad cada detalle, y cada uno de esos detalles te impulsa a seguir adelante, a seguir descubriendo un poquito más, aunque de esa forma te arriesgues a perder algo que ya tienes.
Así pasa con algunas personas. Personas tranquilas, sensatas, maduras. Personas que de pronto descubren algo, una nueva sensación que les hace sentirse mejor consigo mismos. Y cada vez tienen sed de nuevas experiencias, que poco a poco van cambiando su forma de ser. Y de pronto un día, zas. Ya no son los mismos, pierden su antigua personalidad para convertirse en alguien totalmente nuevo.
También suele suceder con las relaciones. De hecho, casi ninguna se libra. Cuando llevas un tiempo con alguien y aparece otra persona que, sólo por ser más desconocido, parece una persona mucho mejor, más emocionante, a veces hasta llegamos a ponerle la etiqueta de perfecto -simplemente porque aún desconocemos sus defectos -. Parece que sus secretos, o cada instante de su vida, pertenecieran a una película. Y que cada palabra, cada mirada o cada situación vivida junto a esa persona se convierte automáticamente en una historia escrita por uno de esos escritores cuya vida se limita a escribir historias de amor romanticonas para adolescentes enamoradas y que parece que a uno le hacen suspirar en cada página.
De lo que no nos damos cuenta, lo que realmente deberíamos valorar, es que la persona con la que ya compartimos algo también fue una vez una persona nueva, también nos hizo suspirar a cada instante e hizo que se nos parara el corazón con cada palabra. No nos damos cuenta de todo lo que hemos vivido junto a esa persona. Y lo que de verdad importa no es que la etiqueta de perfecto se la hayamos colocado a otro, sino que esa etiqueta la llevo antes alguien que no sólo nos ha conquistado por su misterio, sus secretos y sus mil historias sorprendentes que ya nos sabemos de memoria. También ha conseguido que nos enamoremos de todos y cada uno de sus defectos, que es lo que -sin ser nuevo- le hará llevar siempre grabada esa perfección, sin necesidad de etiqueta.
#Walking Disaster.