A veces, lo que pudiera parecer una rareza, algo impuro, no es sino una belleza diferente, que no sabemos aceptar. Al menos no por el momento.

martes, 11 de septiembre de 2012

Broken hearts parade.

Dicen que todo el mundo le rompe el corazón a alguien, y que a todo el mundo le rompen el corazón. 

Llega un momento en la vida en el que te han roto el corazón y tú no lo entiendes. No entiendes que algo en lo que tú habías dado lo mejor de ti, lo habías dado todo, no funcione. Que ese amor que sientes con tanta intensidad no sea recíproco. No entiendes por qué tú, que morirías y matarías por la otra persona, no recibes lo mismo. 
No entiendes las razones que te da, ni los motivos que le han llevado a hacer las cosas que te han hecho daño. 
Por más que te esfuerzas buscas la explicación, recorres tu mente en busca del momento en el que todo empezó a cambiar, el momento justo en el que tu Titanic se hundió en las oscuras aguas del Atlántico para no volver más que como un triste y doloroso recuerdo. 

Y lo peor, sin resultados. Porque tú estabas tan sumamente cegado por tu amor, que todo te parecía perfecto y no percibías cosas que tal vez, sólo tal vez, hubieran cambiado el curso de tu historia de haberte dado cuenta a tiempo. 
Y por todo esto, por no entender nada, sufres el doble que si pudieras entenderlo. 

Entonces, mucho tiempo después, llega el otro momento. El momento en el que eres tú el malo de la historia, cuando eres tú el que le rompes el corazón a alguien. Sabes que esa persona ha dado el cien por cien contigo, y que lo seguiría dando el resto de su vida si hiciera falta. Lo sabes porque lo ves en sus ojos, en la forma en que te mira, en su sonrisa cada vez que te ve aparecer.
Y como lo sabes entiendes lo difícil que es hacer algo así. Y mientras tú haces pedazos su corazón, el tuyo se desprende de una parte de él. 
A veces no puedes evitar hacer las cosas mal, o simplemente dejas de querer. Y cuando todo ha terminado tienes que romper tus promesas, ser cruel y hacer cosas que nunca te habrías planteado, sólo por el bien del otro. 

Y es entonces, sólo entonces, cuando lo entiendes todo. Estás en el papel de la persona que te dejó en la más absoluta oscuridad. Esa persona que para ti era la peor persona del mundo por hacerte eso mismo que le estás haciendo tú a otro. Y la entiendes, la perdonas, y por fin das el paso para olvidarla. Para sacarte esa astilla que se había quedado pinchada en tu dedo, para dejar de recordar ese barco hundido en las profundidades y empezar a recordar aquellos días en los que el barco navegaba en todo su esplendor sobre el océano. 

Y lo único que esperas es que llegue el día en el que la persona a la que estás hundiendo te entienda, te perdone, y te recuerde mientras fuiste la luz de sus días. 


#walkingdisaster

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