A veces, lo que pudiera parecer una rareza, algo impuro, no es sino una belleza diferente, que no sabemos aceptar. Al menos no por el momento.

jueves, 19 de julio de 2012

Game over.

Te conocí, pasó una semana. Me besaste, y no había pasado otra y ya me tenías enamorada. Me hiciste pasar los mejores momento de mi vida, ser la persona más feliz del mundo, tocar el cielo con los dedos. Y luego qué? Se te acabó el amor? O las ganas de mentir?
El amor no se acaba, el amor existe desde el principio y hasta el final, o no existe nunca.
Y yo ya no sé si lo tuyo era amor o mentiras.
Pero sabes? Lo mío sí era amor, y lo sigue siendo.
Dicen que del amor al odio hay un paso, pero yo creo que hay una puerta. La puerta no se abre si uno de los dos no quiere, y tu la cruzaste una y otra vez para buscar a las otras. Y yo, con los ojos vendados te seguía esperando en mi lado de la puerta, incapaz de traspasarla. Esperando, siempre esperando, a que volviéras a por mi, a que te asomáras para preguntarme qué tal se me estaba haciendo la espera.

Pero mientras esperaba pasó mucha gente, gente que me quitó la venda de los ojos y me contó lo que hacías al otro lado de la puerta. Y cada vez más gente, y cada vez más cosas. Tus mentiras, descubiertas. Qué gracioso, verdad?
Sigo en mi lado de la puerta, incapaz de cruzarla y odiarte. Pero ya no espero, porque me he cansado de esperar. No sé si volverás a por mi, pero ya no quiero que lo hagas. No quiero entrar y ser la siguiente. No quiero ser una más, y ya esta.

Al principio pensé que esto lo formaban dos personas, después descubrí la tercera y la cuarta. Y me di cuenta de que nunca fuimos dos. Fuimos tres, cuatro. Y quien sabe si tienes más escondidas por ahí.

Si no puedes con tu enemigo, únete a él. O eso dicen. Y puestos a elegir un bando, creo que he elegido el mejor.
El bando que me ha hecho cerrar la puerta contigo al otro lado, y echar el pestillo para que no puedas volver.
Se te ha acabado el juego, chaval. 

#Walkingdisaster.

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