A veces, lo que pudiera parecer una rareza, algo impuro, no es sino una belleza diferente, que no sabemos aceptar. Al menos no por el momento.

miércoles, 6 de junio de 2012

La memoria selectiva es un asco.

Te has ido tan rápido como llegaste. 
Pero el tiempo que pasamos juntos para mi siempre será perfecto. Nunca he pasado tan buenos momentos con alguien, ni he querido a alguien de esa forma. 
Y ahora, después de todo eso, intento engañarme a mi misma. Intento convencerme de que lo mejor, lo más sensato, sería dejarte ir sin más. 
Mi parte racional me dice que me aleje de ti lo máximo posible, y cuanto antes. 
Pero tampoco puedo dejar de justificar tus actos, tus reacciones, tus palabras. 
Supongo que ahí, justamente ahí, es donde entra la parte del corazón. 
Paso por alto esas cosas, excuso tus errores y justifico tus palabras por el simple hecho de que, aunque me hicieron sentir extremadamente mal, también hubo millones de momentos que me hicieron sentir extremadamente feliz. 
A veces - más bien con casi todo - no puedo evitar que las cosas me recuerden a ti. 
Una canción, un libro, una asignatura, una comida, una película, una persona... 
Todo me recuerda a ti. Las cosas que te gustaban, las cosas de las que hablamos, hasta las cosas que odiabas me recuerdan a ti. Tu forma de sonreír o el color de unos ojos verdes que encuentro por casualidad entre la gente. 
Todo en mi vida tiene una parte de ti. Las cosas que pienso y que me gustaría contarte, las horas sin hacer nada que pasaría hablando contigo, las tardes que estaríamos juntos. 
Olvidar es terriblemente dificil, aunque hayas pasado momentos malos. Porque nuestra mente tiende a seleccionar esos momentos y borrarlos, pero los buenos siempre estarán ahí.
 Por eso sé que a ti, por mucho tiempo que pase o por mucho que lo intente, nunca te olvidaré. 


#Awalkingdisaster

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