A veces, lo que pudiera parecer una rareza, algo impuro, no es sino una belleza diferente, que no sabemos aceptar. Al menos no por el momento.

miércoles, 8 de junio de 2011

Vacío.

Hay veces que algo te empuja a vivir, a levantarte todas las mañanas. A volver a casa con una ilusión, a creer en el futuro por encima de todo. A ver todo a traves de unas enormes gafas que te hacen mirar el mundo con una luz distinta, más perfecto.

A veces son tus amigos, simplemente lo feliz que eres con ellos. Lo que te
llena su risa, lo que te hacen reir sus tonterias. El hecho de haber quedado un poco más tarde, o tener un plan especial para el fin de semana. A veces basta con tener un plan, aunque no sea especial. Basta con verles de pasada y saludarles efusivamente. Porque sabes que les has hecho sonreir, aunque hayas quedado como una tonta.
Basta con que te llamen por telefono para contarte una tonteria de clase, que con su entusiamo puedas
percibir esa sonrisa al otro lado de la
linea.
Basta con que te abracen cuando estes desprevenida, con que
compartan un poco de su bocadillo sin que se lo pidas. O incluso con que te roben un cacho del tuyo sin pedir permiso y con su sonrisa sirva como disculpa. Con que compartan una mirada o una sonrisa secreta contigo.

Otras veces, es el hecho de enamorarse. De repente conoces a alguien especial,
hablas con él día a día, hasta que se te hace imprescindible. Cuando os saludais timidamente, cuando de pronto cualquier mirada o sonrisa suya se convierte en un mundo para ti. Cuando tomas en serio todo lo que dice y contienes el aliento cuando se acerca. Cuando llegas a casa ilusionada por hablar con él un poco más, aunque ya lo hayas hecho en clase.
Cuando buscas las excusas más tontas para dirigirle una palabra.
Y sobre todo cuando las cosas empiezan a ir bien, cuando
se pasa de los timidos saludos a los abrazos y las caricias.
Cuando se hace incluso más necesario hablarle, abrazarle,
ver su sonrisa.
Incluso es suficiente con verle de lejos, y que simplemente te mire.
Y aunque no lo haga. Cuando tienes una gran historia que contar a alguien, aunque en realidad no haya sido nada. Cuando tengas la certeza de que todo irá bien si él te dice que te quiere, te sientes segura. Feliz.

Si has sentido todo eso, sabrás lo que se siente cuando falta.

Vacío, sólo se siente vacío.


Little