A veces, lo que pudiera parecer una rareza, algo impuro, no es sino una belleza diferente, que no sabemos aceptar. Al menos no por el momento.

lunes, 22 de noviembre de 2010

Enamorada.

Cuando le conociste te parecía un imbecil, no le aguantabas, cada vez que se acercaba querías irte a kilometros de distancia con tal de no oirle. Te enfermaba su manera de hablarte, como despreciándote. Y tu no hacías menos con él. 
Hasta que un lindo día alguien te pregunto que si te gustaba. Tu, por supuesto, contestaste que no. Pero te dio por pensar, y te empezaste a rayar. ¿Y si era cierto?
Le prestabas más atención, solo por saber si era verdad que sentías algo por él. Y lo era.
Te enamoraste de sus gilipolleces, pero también de los momentos buenos. De como te hacia reír, de sus miradas, de sus sonrisas, de sus palabras. De como jugaba contigo, de como te picaba. De como, cuando estabas mal, no paraba hasta saber lo que te pasaba y como podía solucionarlo. Te enamoraste de su valentía, y de sus absurdos miedos. De sus cualidades, pero también de sus defectos. Te enamoraste del color de sus ojos cuando les daba la luz, y también cuando no les daba, te enamoraste de él. De todo eso, y de mucho más que solo tu puedes saber! 
Aunque todo salga mal, aunque tu amor no sea correspondido... te has enamorado para lo bueno y para lo malo: porque cuando el corazón habla, ya nunca le puedes llevar la contraria por más que lo intentes. 
Puedes intentar no escucharlo y hacer que cambie de opinión, engañándolo(y engañandote) enamorandote de otra persona, o intentándolo. 
Porque es una continua guerra. Sabes que te hace más daño cada segundo que pasas a su lado sin respuesta de ningún tipo, pero es tal lo que provoca en ti su presencia que no puedes separarte de él.
Tu cabeza dice que le olvides, pero tu corazón dice que no puedes, entonces.. cuando parece que lo consigues, el corazón se rebela.. y cuando todo va bien y parece que puede ser posible algo, es la razón quien lo hace..
y hay momentos, muy escasos, en los que los dos se ponen de acuerdo, y te hacen creer que se ha acabado la guerra.
Entonces te llenas de falsas esperanzas, y crees que lo has conseguido. Claro que, en cuanto le vuelves a ver, su brillante sonrisa te deja sin refuerzos y caes en el eterno bucle del amor no correspondido.

Little.

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